Atendiendo a las peticiones del Chiscolin para que no ponga más cosas sobre "cañas" o "cafés" (más que nada por si os llevais una impresión de nosotros que es, cómo diría... apetecible GGG, pero no del todo exacta) voy a hablar hoy de algo más serio.
El sábado acudí a la exposición de Isabel Muñoz en Casa de América (también fui al Reina Sofía a ver la muestra de Darío Villalba, muy chuli, por cierto) llamada "Maras", y por lo que veo, está causando gran controversia. Para empezar, os contaré "algo" sobre las "maras".
Las palabra "mara" es lo que nosotros llamamos, así, tal cual, "pandilla de delincuentes"; el término es salvadoreño pero aunque se vista de seda..., en fín. Las maras nacen en los años 60´s en EEUU siendo sus miembros emigrantes centroamericanos que se unen como respuesta al odio racial y religioso que padecen por parte de la sociedad anglosajona, blanca y protestante en la que viven. En un principio son grupos de iguales que se sienten mejor entre "los suyos", que encuentran de esa manera, digamos, su lugar dentro de la sociedad, aunque su manera de conseguirlo sea netamente violenta.
El verdadero problema surge cuando los integrantes salvadoreños de las maras son deportados a su país; son salvadoreños de pasaporte, pero nacidos y criados en EEUU y Méjico, por lo que a su regreso (no deseado) tampoco encuentran su lugar en un país que le es tan hostil como el que le acogió en sus primeros años.
¿Qué pasa entonces? Guerras, golpes de estado, gobiernos inestables... familias rotas y pobreza; sin cultura ni recursos, los integrantes de las maras no se organizan pero son facilmente utilizados por las mafias como carne de cañón en el narcotráfico y el crimen organizado, a la vez que por los políticos como punto de sus campañas electorales para conseguir votos.
Las maras tienen cada vez más integrantes, habiendo sido posteriormente aceptados en ellas hondureños, guatemaltecos y mejicanos (estos en menor medida), y se extienden por todo centroamérica y el sur de EEUU; las más importantes son la M-13 o Salvatrucha y la M-18.
La exposición a la que me he referido antes y por la que viene a colación todo esto (GGG), está formada por 60 fotografías de personas pertenecientes a estas maras (y sus familias) y que están en cárceles salvadoreñas; la polémica de la muestra, según leo en distintas páginas de la red, viene dada porque, por un lado, con los carteles de la muestra junto a las fotos, pretende justificarse la violencia de estas personas basándose en sus orígenes y, por otro, porque el hecho de mostrar imágenes de los componentes de las maras es una forma de propaganda gratuíta que se les hace.
Bien, a mi modo de ver, la violencia (para delinquir o no) no se puede justificar de ninguna manera porque creo que siempre hay otra salida, otra manera de hacer las cosas... siempre! (aunque quizá algun@ de l@s que lea este artículo pueda pensar que para mí es muy facil pensar de esta manera... creedme, siempre hay otro modo de hacer las cosas, sé lo que digo); en cuanto al otro punto, creo que las fotos no son una alegoría de la violencia, son sencillamente testigos mudos de una realidad, que además, cada uno puede interpretar como quiera (es lo que tienen las imágenes...). .

Isabel Muñoz nos presenta unas fotografías limpias, con fuerza y desgarro, pero no nos ofrece interpretación ninguna de ellas; ha tomado esas fotos como podría haber tomado otras, supongo que siguiendo con su temática habitual que es la del lenguaje de los cuerpos... estos cuerpos hablan; no sólo sus posturas y miradas, hablan también sus pieles a través de sus tatuajes... tatuajes que les identifican como miembros de una mara u otra, tatuajes que hablan de su vida, de lo que les rodea, de aquellos a quienes aman. Son imágenes duras, pero que en su contexto, el de las jornadas sobre la violencia en centroamérica, parecen muy apropiadas. Son reflejos de una realidad, de unas personas, no de unos actos a los que creo que en ningún momento se publicita.
.

Yo recomiendo la muestra... Isabel Muñoz, estupenda!
Etiquetas: actualidad, arte, exposición, fotografía